Impresiones de “El amanecer del planeta de los simios”. Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer…

Creo que he visto en algún momento todas las películas de “El Planeta de los Simios” y me parece que esta trilogía es un poquito diferente a las anteriores… Es algo así como la mirada hacia atrás de las “Guerras de las Galaxias” porque vemos cosas que antes no habíamos visto, pero más que nada, creo que la diferencia radica en que esta vez no prima el deseo de “supremacía” de una especie sobre otra sino más bien el deseo de “mirar hacia el futuro dejando atrás el pasado” aunque condicionado por la “inevitabilidad” del conflicto.

No es lo que esperé, sobre todo en esta segunda entrega, pero me gusta.

Sinopsis:

Han pasado 5 años desde que la “fiebre de los simios” dispersó a la humanidad. Son pocos los que quedan y están escondidos en grupos tratando de sobrevivir a lo que para ellos es ahora un mundo hostil. Los simios, en cambio, gracias a su líder Caesar, han “evolucionado” de tal manera que viven en paz en una sociedad ordenada y eficiente. Sin embargo, todo lo alcanzado se ve ahora amenazado con un nuevo enfrentamiento ya que los humanos se están quedando sin fuentes de energía en el recinto en el que se encuentran acuartelados y deben salir para reparar una planta eléctrica que está en el bosque cercano pero ese es ahora el hogar de Caesar y su colonia…

Desde la primera entrega (El planeta de los simios: (R)Evolución) se preveía un enfrentamiento entre simios y humanos ya que al final de esta vimos a Caesar escapando con los suyos de la ciudad y yéndose al bosque. Su postura era violenta… de ese tipo de violencia causada por el miedo y la determinación de sobrevivir frente a quien ataca, entonces, me quedé un poco en shock al “entrar” a la colonia de Caesar y verlo todo tan “ordenado” y luego “escuchar” cómo piensa con respecto al presente que han construido y sobre todo al “futuro” a pesar de que el hombre entró nuevamente a su territorio a herirlos en su búsqueda de “desarrollo” y “beneficio personal”.

Recordemos que todo empezó porque se usaron a simios en experimentos para desarrollar una droga contra el Alzheimer que los hizo “evolucionar” en seres “pensantes” que no estaban dispuestos a seguir siendo maltratados por el hombre y escaparon, matando y muriendo miembros de ambos bandos en la reyerta. En el presente de esta nueva entrega, vemos que las cosas se salieron de control y los humanos han muerto por doquier a causa de una enfermedad que ellos mismos crearon pero que achacaron a los simios. Los sobrevivientes, inmunes todos a dicha toxina y de allí que hayan sobrevivido, están “atrapados”, amontonados y viviendo con lo básico.

Luego de analizarlo, creo que lo que me sorprendió (y espero que haya sido simplemente por que no es igual a las películas anteriores) fue que la actitud de los simios no era de “venganza”, incluso la de Koba, el segundo al mando, quien en primera instancia se mostró simplemente “cauteloso” dada su experiencia con los humanos aunque después fue abiertamente hostil al asumir que los movimientos que estaban haciendo los humanos eran para aniquilarlos. ¡Pero es que en el primer encuentro en cinco años que tienen lo primero que hacen los humanos es disparar!. Entonces es que Koba exige a Caesar que “ataquen” a los humanos, a los que ya tenían situados porque los siguieron cuando salieron del bosque, siguiendo las mismas órdenes de Caesar que han llevado a cabo antes para cazar y alimentarse y que vemos al principio de la película. No hay indicios de que Koba ni ninguno otro pensara en acercarse a la ciudad para perseguir a los humanos…

Más sorprendente es el escuchar a Caesar hablar del “costo” que podría significar atacar a los humanos y verlo decidido a preservar la vida y la paz de los suyos por lo que va con los humanos y hace una declaración, no de “fuerza”, sino de “certeza”, apelando a su inteligencia al establecer una regla básica: El hombre en su territorio y el simio en el suyo y ninguno debe cruzar sus fronteras. Así de sencillo. En contraparte, la actitud de los humanos es la de seguir obteniendo “resultados” por la fuerza y planean una incursión usando las armas que el ejército había dejado hace años en un bunker cercano en vez de negociar la entrada al bosque para obtener lo que necesitan.

Hasta este punto, da la impresión de que la “supremacía” es para los simios que al parecer han evolucionado más que nosotros porque como dije antes son capaces de pensar a futuro y tratan por ello de evitar un conflicto que pueda costar vidas en vez de imponerse para dejar claro quién es el más poderoso pero resulta que la vileza del hombre logra traspasar el dominio del “progreso” e incluso de la lealtad y pone a simio contra simio pese a la consigna de que es más fuerte el lazo que los une (pese a ser de distintas “especies”) que el que los separa.

Es triste comprobar como algo tan vil y siniestro como el “odio” puede considerarse una actitud netamente “humana”. Koba aprendió este sentimiento negativo y también “cómo obtener venganza” de los humanos y esto lo llevó a otros sentimientos, iguales de negativos y destructivos: La codicia y la traición. Porque fue la codicia y no la simple venganza lo que lo llevó a traicionar a Caesar e iniciar una guerra que podría aniquilar tanto a hombres como simios. Convirtió una lucha territorial pero sin afán de exterminación por ninguna de las partes, por lo menos por parte de los simios, en una guerra inevitable porque Caesar es consciente ahora que el hombre no olvida y que los suyos son también capaces de ser como el hombre porque Koba terminó convirtiéndose en un ser igual a aquellos a quienes más odiaba…

La trama de esta historia es pues tan real como nuestra historia misma. ¡Qué terrible!. Espero que el buen corazón y el deseo de evolucionar los lleven a un desenlace pacífico… igual que espero que de una vez y para siempre nosotros, los humanos, aprendamos a convivir en paz con lo que nos rodea.

En cuanto a la producción, los efectos especiales siguen la misma línea de la anterior solo que ahora hay más simios con “gestos”. El “orangután” es sencillamente imponente y qué decir de Caesar y Koba. Como dato curioso debo añadir que los movimientos y la actitud de Koba me recordaron muchísimo al inolvidable Joker de Heath Ledger, sobre todo cuando entró al bunker haciendo payasadas para acercarse a los humanos y luego tomó el rifle y los mató. ¡Fue una escena muy fuerte!. También lo fue la de la despedida de Caesar con el científico. Fue muy buena, pero no me gustó que se despidieran igual que Caesar lo hizo de su “padre”. Implica una fuerte relación y yo sé que ellos lo salvaron y todo, pero es un gesto que me parece que debieron dejar en la memoria como únicamente para su padre y su familia… (By the way… ¿porqué no habrán continuado la historia con James Franco?).

De los humanos, Gary Oldman estuvo impecable. ¡Casi me hizo llorar cuando vio las fotos de su familia!, hasta que se me vino a la mente el pensamiento de que después de 5 años,

En fin, está muy buena y sigue en cartelera. ¡Espero la disfruten!.

Saludos,

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