Análisis de “Los Juegos del Hambre”. Libro 1. Suzane Collins. Atención Spoilers.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE. LIBRO 1

Últimamente me he concentrado en GoT porque estoy a poco más de la mitad del cuarto libro y hay demasiada información, tanto que los post los he tenido que hacer casi de forma “genérica” pero hoy quiero hablarles de  “Los Juegos del Hambre”.

En este post les recomendé la historia, hablemos ahora de su “universo”.

JUEGOS DEL HAMBRE. LIBRO 1.

Quiero creer que la concientización por el planeta y el cuidado de sus recursos va bien encaminada y estamos todavía “a tiempo” para revertir el mal uso que por siglos se le ha dado, sin embargo, existen todavía elementos que podrían llevarnos en un futuro cercano a un Universo como el de esta saga. La verdad no es mucho lo que se necesita. El “poder” para hacerse con el mundo a través de un ataque masivo que destruya a las fuerzas inferiores para reclamar el control del pueblo existe. Somos muchos los “Distrito 13”, países que podríamos quedar en la nada de ser atacados por las grandes potencias pero a la vez, estamos en la era de los Reality Shows de alta tecnología donde se usan infrarrojos y equipo de espionaje de primer nivel entre otras cosas para grabar las conversaciones y flirteos de unas cuantas caras en vez de usarlos para encontrar minas en campos abandonados, por ejemplo.

También estamos en la era en la que algunos Gobiernos deciden mostrarse “generosos” dándole la oportunidad a los suyos de “crecer”, ofreciéndoles casa y comida a costa de su libertad y hay otros en los que la ley es engendrar miedo para obtener “obediencia”.

Atroz. A esta altura del partido deberíamos ser capaces de poder dirigir nuestro destino como lo que somos: Miembros del mismo equipo, pero no es así. Claro, no se niega que haya quien lo intente. Incluso hay quienes consideran que ciertas prácticas que la mayoría ve como incorrectas o malas, son en realidad “buenas” para el pueblo. Pongámonos por un momento en sus zapatos pero usemos como pantalla a “Los Juegos del Hambre”.

En la saga “El Capitolio” crea un “Reality Show” con el que demuestra no sólo que es poderoso, tanto por el despliegue de “abundancia” en dinero, especies y tecnología como por el hecho de que tiene la vida de los ciudadanos en sus manos, literalmente hablando, sino que es “generoso”, porque ofrece al pueblo la “oportunidad” de que escoja a quienes debe enviar a que libren las luchas por alimento, comida, seguridad, etc. que de otro modo deberían cargar todos los ciudadanos envueltos en un completo caos que los aniquilaría en poco tiempo. 

También se “ofrece” como aliciente a los participantes la “gloria” y el “honor” personal de ser “vencedores”, el “placer” de poder disfrutar de los lujos de las instalaciones y por supuesto de la “comida” que se ofrece en el centro de entrenamiento a los “tributos”. Ah, porque también se les ofrece “adiestramiento” en combate donde se les enseña el manejo de las armas y las distintas disciplinas que les serán útiles en la batalla. En adición, al vencedor y a su familia se le asegura una vida sin privaciones (de lujo incluso) y la certeza de que nunca más tendrá que pisar una arena (aunque no se asegura que sus hijos o demás familiares queden exentos, por supuesto).

Pero resulta que nadie se ofrece como voluntario, entonces, el Capitolio debe nombrar a los combatientes que se presentarán a la “justa” y para que todo sea “equitativo”, escoge a una pareja de niños/jóvenes de 12 a 18 años de edad por cada Distrito. 

Visto de esta forma hasta podría considerarse una “medida razonable”, ¿no?, máxime cuando no sólo el Tributo y su familia resulta beneficiado sino también el resto del distrito vencedor ya que reciben más de todo que los otros, pero obviamente está el asunto de que tienen que morir 23 chicos en los combates, los cuales no sólo deben enfrentarse a los otros Tributos, sino a las creaciones de los Vigilantes que son puestas en la arena para hacerlo todo más “interesante”. Aún así, algunos distritos efectivamente lo consideran un honor y preparan a sus chicos desde muy pequeños para que a los 18 años, se ofrezcan voluntarios para la cosecha En estos distritos no se envía a “niños” a la arena, sino a jóvenes perfectamente capacitados y entrenados, lo cual los reviste de su mejor escudo: Seguridad, que para los efectos, es ausencia de miedo.

Este es el escenario en donde se desarrolla la versión número 74 de “Los Juegos del Hambre” cuyos protagonistas son Katniss y Peeta, una pareja del Distrito 12. Son los protagonistas por algo curioso: A Peeta le tocó, pero por primera vez alguien que no sea del Distrito 2, se ofrece como Tributo Voluntario, Katniss, quien decide escoger el lugar de su hermana pequeña. Lo “curioso” con Peeta es que está perdidamente enamorado de Katniss…

Al principio de la historia se da a entender que los padres de los chicos no pueden ocupar el lugar de los mismos por la edad ya que se menciona que los participantes deben tener de 12 a 18 años y ningún adulto se ofrece a “reemplazarlos”, sin embargo, ya en el tercer libro nos damos cuenta de que no es así, por lo menos se implica que existe la posibilidad de que otra persona, de cualquier edad, pueda tomar el lugar del Tributo que salga electo. Entonces el escenario se vuelve todavía más “impactante”. Claro, en el tercer libro había una disposición especial, los participantes eran todos “ex-tributos”, pero de todas formas es impactante saber que un chico de 18 años como mínimo (con las obvias oportunidades de su edad y entrenamiento) podría reemplazar a su hermano o su primo de 12.

¿Cuantos niños/jóvenes podrían haberse salvado si los adultos entrenaran a sus hijos para el combate y/o se ofrecieran a ir en vez de ellos?. ¿Qué hubiera pasado si en cada “versión especial”, todos los que hubieran dado un paso al frente fueran ancianos enfermos en sus últimos días?.

Esto me ha hecho “achicar los ojos suspicazmente” ante la palabra “ATERRADOR” que utilicé en un post anterior para describir la trama general porque sólo la pude comparar en aquel momento (la situación) con la frase “Panem et circenses“ (“Capitolio”, “Juegos”, “Circo”, “Pan”, etc.), sin embargo, luego de haber leído el final (libro 2 y 3) y dadas las intervenciones directas de “Snow” y sobre todo de “Coin”, me vinieron a la mente otras situaciones del pasado: Los combates cuerpo a cuerpo (ni que decir que en la actualidad llamaríamos a los “tributos”, “soldados”).

La mención en el libro 3 de la palabra “Latín” como si fuera algo realmente “arcaico” (cuando en la actualidad es una referencia “común” de nuestro léxico peso a lo “antiguo”) me hizo recordar otros grandes “episodios bélicos” en los que se buscó “EVITAR BATALLAS” que podrían haber acabado con la vida de muchas personas al entrar en guerra, siendo utilizados guerreros voluntarios para combates “cuerpo a cuerpo” que daban al vencedor la victoria y/o lo libraba de sus responsabilidades/culpa.

1. Aquiles.

La película Troya inicia cuando Aquiles, el gran guerrero, a quien todos alababan por su fuerza y destreza, al punto de ser tomado como “la espada más bendecida por los dioses”, fue convencido por el Rey que más respetaba para que luchara contra un soldado, el mejor del ejército contrario, un gigante que había ayudado a ganar muchas batallas y por supuesto, que había ganado muchos combates cuerpo a cuerpo para su Rey, para evitar el derramamiento de sangre de los jóvenes que conformaban su ejército.

“Tu espada puede evitar la muerte de muchos hombres hoy. Mira sus caras…”, le dijo su amigo y Aquiles se enfrentó al gigante y lo mató.

Con un sólo movimiento ganó un importante territorio para su Rey. Pero pasó algo curioso, cuando el “Rey Caído” ofreció su cetro a Aquiles para que se lo llevara a “su Rey” en señal de rendición (PORQUE AMBOS REYES DEBÍAN RESPETAR EL “ACUERDO” Y SOMETERSE AL VENCEDOR), éste respondió: “Ese no es mi Rey” y es que sabemos que Aquiles odiaba a su Rey, pero amaba la Gloria y en su momento sólo buscaba la inmortalidad a través del combate “para que su nombre no se perdiera en el tiempo”. Así pues peleaba y era el mejor, tanto, que sus “mirmidones” eran considerados máquinas letales invencibles. Todos les temían, pero también los respetaban. Su posición era privilegiada por la gran cantidad de tesoros que lograban conquistar porque siempre eran los primeros en llegar a la batalla.

2. Bronn. Campeón de Tyrion Lannister.

Tyrion Lannister “exige un combate cuerpo a cuerpo” como última opción para librarse de la “Puerta de la Luna”, una caída al vacío del cielo a la tierra. Al hacerlo, los caballeros de Lady Lysa Arryn se ofrecieron todos mientras se burlaban del “patético enano” que pedía a un “campeón” que luchara por su vida cando estaba rodeado de mucha gente fiel a la Señora del Nido de Águilas. Bronn se ofreció y ganó el combate que permitió que Tyrion saliera airoso de su “juicio por espada”.  Bronn recibió la promesa de ser recompensado con oro y se convirtió en la mano derecha de Tyrion.

Entonces, me pregunto yo. ¿Podrían los del Distrito 2 ser considerados “Mirmidones”, soldados que luchaban y se ofrecían voluntariamente a las peores batallas para la Gloria de su comandante y de si mismos? y en el caso de Bronn, ¿podría ser esta la representación de un “Snow” que hace mano de un “Bronn” que accede a luchar con él porque se lo ha ganado con su “ingenio”?.

La causa es el “control” de los Distritos. Snow, así como Tyrion, hubiera muerto al igual que todos los demás si no contaran con sus “Tributos”/”Bronn” para que lucharan por él, dentro y fuera de la arena de juego, dado que El Capitolio requería de toda la mano de obra necesaria para poder a producir las cosas que consumían. El Capitolio/Snow/Tyrion, era nada sin los Distritos/Bronn y los Juegos del Hambre eran su “Bronn”…

Pero también podríamos tomarlo de otra forma. Digamos que en el Universo de Collins, podría interpretarse la escena de Tyrion/Bronn colocando a Tyrion como el Sinsajo (el que busca la libertad), a Bronn como los posibles “Rebeldes” y a los Caballeros que defienden a Lysa como El Capitolio. Entonces, Tyrion/Bronn podían  vencer al Capitolio/Lysa.

El que sea tan fácil trasponer los lugares del Abusador y el Abusado sólo da más sentido al hecho de que la violencia nunca es la solución y que aquel Líder que así piense es el que llevará a buen puerto cualquier empresa, de la misma forma en que Peeta lo hizo. Sufrirá, sí, es más, cargará con los peores horrores que se puedan vivir, pero al final, será el vencedor sobre aquél que sólo busca “venganza” porque el primero romperá un ciclo y el segundo solo lo continuaría como quería hacer Coin cuando revela su intención de seguir usando los juegos al llegar al poder.

Volviendo al tema principal y luego de expuestos mis argumentos no puedo considerar a Coin mejor que a Snow. De hecho, el “comportamiento” de Snow por lo menos tiene “sentido” mientras que el de Coin es sencillamente aberrante. No justifico a Snow, pero hasta cierto punto “entiendo” lo que sucedió, sobre todo porque hay “alternativas”. En cambio, Coin ¡¡¡NUNCA APRENDIÓ NADA!!!. Así pues, Coin para mí es aquél país que nunca aprendió nada de la guerra y que sigue reclutando pequeños para defiendan solo sus intereses.

¿Qué piensan ustedes?.

Nos vemos en los comentarios,

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