FANFIC. Viñeta. Devoradores de Muerte. (Ref. Segunda Parte. Capítulo 36).

Hoy inicio la segunda parte del Fanfic El poder y la grandeza. A partir de ahora, el relato dará unos cuantos saltos entre el presente, ubicado en los tiempos de la primera guerra contra Lord Voldemort y el futuro, que comprende la vida después de la segunda guerra mágica.

Espero que lo disfruten.

***

– ¿Cómo te atreves?. –

– ¿Atreverme?. ¿He perdido ante mi señora el privilegio de expresarme con sinceridad?. –

La niña no tenía que volverse hacia su hermano para ver la sonrisa de suficiencia que adornaba su rostro. Podía verla clara en su mente, como si estuviera cara a cara con él. Podía sentirla dentro de sí misma, como si ella misma estuviera sonriendo. Podía verla también en los ojos desorbitados de terror del cazador. El pobre hombre solo estaba cumpliendo con su trabajo, mejor que todos, la verdad sea dicha, pero sobre todo el más fiel. Dejó de lado la regia presencia que siempre la revestía cuando estaba enojada o debía zanjar un asunto importante y volvió a ser una niña pequeña, dulce y bondadosa con expresión de estar terriblemente avergonzada.

– No, mi querido cazador. Siento mucho haberme comportado tan groseramente. –

El cazador dejó escapar el aire de los pulmones y adoptó la serena expresión que siempre le acompañaba. La niña lo observó durante un segundo y descubrió el brillo travieso que indicaba que le había dado una lección. Otra vez. No por nada el viejo cazador era su mentor también. El único que poseía la fórmula precisa para hacer que ella se comportara. La había patentizado hacía mucho tiempo, cuando su padre se alejó de ellos dejándolos en manos extrañas e incapaces para que los protegieran. En su momento tenían la certeza de que lo que realmente buscaba era deshacerse de las cosas infernales que había heredado por hijos, un par de gemelos vampiros. Pero no unos vampiros “normales”, no, eran hechiceros también, muy poderos de hecho, al haber confluido en ellos dos poderosas corrientes de sangre mágica. Pero resultó que el dueño de aquéllas manos que pensaron serían inútiles más que para servir de alimento, eran también las manos de un amoroso y dedicado padre, que a pesar del temor natural por la seguridad de los propios, se encariñó inmediatamente con aquéllos niños perfectos que parecían completamente fuera de lugar en un bosque tan sombrío.

El cazador viajó con La Niña hacia tiempos inmemorables, perdido en las luces que bailaban en sus hermosos ojos. Puso una rodilla en tierra frente a su señora pero no rompió el contacto con sus ellos.

– Mi niña – pensó henchido de amor. – Tan dulce como siempre. –

– Deberías dejar de verme como un corderito, Cazador. – dijo la Niña con templanza pero sin que se advirtiera gesto altivo en su rostro. – Sabes que lo haré. Sabes que mataré a cada ser, de la especie que sea, que intente entrar en nuestro territorio. Todo aquí ha sido seleccionado para ser perfecto y no permitiré que nadie lo estropee. La guerra de los magos no es cosa nuestra y mucho menos tomando en cuenta a las partes. –

– Somos…-

– No, Lucca. – dijo Lucianna cortante, tan afilada como sus propios colmillos. – No pretendo inmiscuirme de nuevo en sus asuntos. Déjalo ser. –

– Los hombres no… –

– ¿Qué hombres?. Somos de su especie, ¿recuerdas?. Superiores, sí, pero de la misma especie. Y es por esa misma condición que hemos dejado de lado una y mil veces nuestros más feroces instintos que nos exigen alejarnos y nos hemos embarcado con algunos en contra de otros en sus estúpidas disputas con la esperanza de enseñarles algo o simplemente, porque nos hemos permitido amarlos. Pero son tan egoístas que no pueden ver más allá de sí mismos. ¿Y qué hacen ellos?. ¿No has notado que SIEMPRE nos traicionan “justo después de que notan algún cambio en nuestra conducta”?. Claro, nosotros les traicionamos primero, es nuestra culpa el que se refugien en otros. ¡Pobres!, los dejamos a la deriva y ellos “valientemente aceptan el dolor que les infligimos al destrozarles el corazón”. “Seremos fuertes”, añaden y agradecen “sinceramente” lo que “hemos hecho por ellos” antes de traicionarlos, porque así son, “agradecidos”. Son nobles, justos, buenos y agradecidos” y ¡TERRIBLEMENTE HIPÓCRITAS porque si nos hemos alejado es por sus propias acciones!.. ¡Díselo Cazador!. Tal vez a ti te escuche porque sabe que hablas sin dolor. –

El cazador sintió en su corazón una miríada de sentimientos y pensamientos que lograron desestabilizarlo. Lucca extendió su brazo automáticamente para sostenerlo. Sabía que su hermana usaría ese recuerdo como último recurso para acabar con el asunto pero el también tenía los suyos.

– ¿Tu palabra ha dejado de ser tu ley?. Diste tu palabra… “Tuya es tu verdad”, ¿recuerdas?. Lo que hagan o dejen de hacer no es nuestro problema. Tú decidiste, tu entregaste, tu amaste, es tu “honor” el que… –

– ¡BASTAAAA!. ¡AMÉ Y ESE AMOR ME MARCARÁ POR EL RESTO DE MIS DÍAS!, pero es mi última palabra. Ya pasé esa etapa de mi vida en la que buscaba aferrarme a todo, Lucca. ¡No más!. Que sean y hagan lo que quieran. Que se regodeen entre ellos o se revuelquen en su miseria. Que disfruten de sentirse traicionados o que busquen a sus iguales para sentirse bendecidos, que agradezcan por haberse deshecho de nosotros justo a tiempo y que sean felices con lo que encuentren. YO NO QUIERO TENER MAS CONTACTO CON NINGÚN SER HUMANO AJENO A NUESTRO PUEBLO, ¡NUNCA MAS!.. –

Lucca sabía que su hermana hablaba con razón. Siempre estuvo abierta a la vida y permitió acercarse a unos cuantos que decían no desear o necesitar nada. Al final, siempre querían, deseaban o necesitaban más: Se querían y se necesitaban a sí mismos y eso, ella no podía dárselos. Ella trataba de hacérselos ver pero sólo conseguía más frustración y dolor. Él lo sabía. Había sufrido con ella cada una de las traiciones a las que se había enfrentado su pueblo. Sabía que era inútil intentar decir algo más pero en todos los siglos que había vivido, jamás había sentido lo que sentía por aquélla chica…

El hilo de sus pensamientos se cortó sin más cuando su hermana le hizo ver a su cuñado y a sus hijos, clavados en picas frente a su hogar. En realidad las clavadas eran sus cabezas casi derretidas por el fuego que pretendía purgarlas de cualquier espíritu maligno que las poseyera. Ese había sido el último horror que había vivido Lucciana a manos de un Rey que buscaba la inmortalidad como trofeo. Supuso que el Rey pensó que era más fácil tomarlos a ellos que a su hermana o a él y cuando no logró nada, los mató y clavó sus cabezas delante de la puerta. Lucciana y él estaban lejos, bueno, no lejos, estaban sólo a tres vueltas sobre si mismos, pero nada podría haberlos alertado del peligro que corrían los suyos. Llegaron a tiempo de ver explotar sus cuerpos y arder sus cabezas.

Lucciana se cerró por completo expulsó a cada uno de los hombres del Devorador de muerte como hacía llamarse, lanzándolos por los aires sin permitir que se estrellaran y murieran dentro de nuestras tierras. Luego había diseñado miles de medidas de seguridad que no necesitaban más que para que ella tuviera algo que hacer y no terminara desquiciada, incluyendo un gran Muro de hielo que no servía de nada pero que era tan imponente que al mirar hacia arriba se perdía en las nubes y al mirar hacia los lados, en una neblina tan profunda como impenetrable.

–  “MIA ES MI VERDAD”, hermano. Así es desde antes que viéramos la luz del sol y seguirá siendo infinitamente por todos los días que queden por venir. Lo asumo y sufriré aquí sentada, sin mover un dedo. Debes sentirte afortunado de que no aproveche esta ocasión para usar toda mi ponzoña para destruir todo lo que nos rodea hasta los mismísimos cimientos. Me haré a un lado con bonitas palabras y los dejaré con SU verdad a cada bando. –

– Ellos no tienen culpa de lo que sucedió entonces… No son los mismos. Aquellos ya no existen… –

– ¡Claro que existen!. ¿Notas algún cambio en su proceder?. Los siglos pasan y los hombres siguen los mismos patrones. Unos mienten por odio, otros por riquezas, algunos otros por lujuria, otros tantos por cobardía y los más peligrosos por amor, pero todos mienten. No quiero nada con ellos. Hasta Draconus Prince hizo lo propio al alejar a los suyos del resto y ahora mismo lucha para sacar de en medio a su hijo. No, ya tuve suficiente de la humanidad. –

Lucca se volvió hacia el Cazador y lo miró tristemente. No tenía caso recordarle a su hermana que hacía unos momentos ella había mencionado que pertenecían a la misma especie que el buscaba proteger. De pronto vio llegar a Draconus con todo su séquito de dementores y tuvo conciencia de la hora. Se maldijo para sus adentros por haber sido tan estúpido de ir a abogar por la humanidad en ese momento, el mismo día que su hermana había impuesto como recordatorio de la muerte de su familia. Si tan solo hubiera esperado un poco más…

***

– Bueno, está dicho. De todas formas, te mantendremos informado. –

– No quiero estar informado, Severus. Quiero, necesito ser parte activa de esto. –

– ¿Qué pretendes con desafiarla?. –

– Jamás se me ocurriría desafiar a mi hermana Severus, la amo y además, sé que sus razones son válidas… Su verdad…-

– Su verdad es suya. Lo sé y también la entiendo. Quédate tranquilo. –

– No lo entiendes realmente, eres inmortal pero no has vivido lo suficiente. Así y todo, agradezco tus palabras. De todas formas, quizás no haya errado del todo con el momento… no hoy que tu padre viene a visitarla. –

– Espero que algún día puedas contarme como se conocieron ella y mi padre. – dijo Severus a modo de despedida, una despedida abierta, por si no volvían a verse, pero también un deseo insatisfecho de su curiosidad.

– En las sombras. – dijo Lucca dejando traslucir la tristeza que sentía y sorprendiendo a Severus.

– No puede darme un ejército pero me ofrece una respuesta. – pensó. Sonrió, era un trato más que justo. –

– Draconus la buscó por siglos para perfeccionar su sistema de defensa luego del incidente con los bastardos pero ella no estaba interesada. Tu padre es muy terco o quizás, sinceramente estaba preocupado por la seguridad de Driedall, después de todo, el ataque había sido real, aunque inesperado y se la habían arrebatado. El asunto es que Draconus la superó al encontrarnos, aunque digamos que no fue tan difícil.

Ya sabes que algunos de los tuyos se alimentan de “sentimientos profundos” y de eso había mucho por aquí entonces. Un día nos percatamos de que la oscuridad que nos rodeaba no era la habitual. Ese día, el más oscuro que recuerdo de todos mis años vividos, temí por primera vez perder a mi hermana. Se cumplían cien años de haber perdido a su familia y ella, en vez de tener cientos de recuerdos hermosos a los que aferrarse, tenía cien años de soledad porque hasta yo había dejado de existir para ella. Es decir, ella seguía creando y cuidando de nuestro pueblo sistemáticamente y todo seguía siendo hermoso y próspero, pero se sentía en el ambiente que faltaba algo. Entonces decidió empezar a traer seres del exterior para ver si eso cambiaba las cosas, seres mágicos sobre todo que complementaran nuestro entorno perfecto. Escogía sus presas y el cazador iba y venía con ellas y las soltaba aquí. Ella personalmente las vigilaba. Si se adaptaban, vivían, sino, las “cambiaba”. Hasta el Día Oscuro nos dimos cuenta de que lo que hacía falta era vida. El aire era frío, tanto, que cortaba el alma, aunque no la piel. Todo era mustio y oscuro aunque perfecto. Hasta el prístino muro que se alzaba a lo lejos en el horizonte, había adquirido un tono pardo y luego negro, tan negro como una noche solitaria. Porque así vivíamos, en una eterna noche solitaria que ninguno de nosotros advertía.

Severus podía ver todo lo que Lucca relataba. El mismo podía sentirlo en su piel. Cuando alzó la mirada los vió. Jamás había visto a tantos dementores juntos. Nunca. En ningún lado. Y es que cada uno que llegaba al poco rato se multiplicaba y los nuevos seres a su vez, al poco rato, también lo hacían. Era aterrador. Sin embargo, la paz que se sentía en el lugar, aquel lugar de pronto convertido en un profundo valle de sombras, era sencillamente perfecta.

Fijó su mirada en Lucciana, recostada sobre la hierba fresca que brillaba por las gotas de rocío. La veía en el pasado, aquella primera vez que recibió a sus oscuros amigos. Se deleitó con su sorpresa al ver como todo a su alrededor florecía, pero esta vez de verdad. Las más exquisitas flores, las más preciosas mariposas, la más absoluta perfección la envolvía en un abrazo mágico. Lucca, a su lado, lloraba de felicidad viendo nacer en los perfectos labios de su hermana una tímida sonrisa de asombro primero y luego de paz. Ninguno de los dos prestaba atención a las nubes negras que se cernían sobre ellos maravillados como estaban por lo que ocurría a su lado. Habían dejado de sentir frío tanto dentro como fuera de sus cuerpos y no les importaba nada más. Hasta que escucharon la voz.

– Te encontré. – sonó triunfal la voz de Draconus, pero Severus advirtió que no había burla ni arrogancia en su tono, sólo contento.

El también estaba feliz. Había logrado su cometido y eso lo llenaba. No era que hubiera olvidado a Diedrall o su dolor por haberla perdido, solo se sentía vivo y si acaso con más fuerzas para luchar por ella. Lo mismo ocurría con Lucciana y otro tanto con Lucca. El calor había vuelto al Valle y a los suyos. En ese momento, una voz se superpuso al recuerdo compartido y escuchó como Lucca susurraba.

– El “Devorador de Muerte” te quitó a los tuyos. Ya no existe, pero, otro ha tomado su lugar. Así como entonces, es nuestro deber proteger a nuestro pueblo, dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Querrás tu acompañar a más madres, hermanas, hijas o esposas cuando vengan a pedir fuerza para sus compañeros  y las protegerás o sólo llorarás con ellas cuando lo pierdan todo?. –

– Tuya es tu verdad, hermano. Es tu escudo y fortaleza y hoy me has recordado que también me pertenece y que mi palabra vale. No importa que tan hondo dentro de mi propio dolor esté, siempre estaré donde juré estar. –

Severus no estaba contento. No lo complacía arrastrar a un pueblo tan sufrido a una guerra más, pero lo agradecía. Lo tranquilizaba.

– Ni por un momento pienses que permitiré que se unan a tu combate. – dijo Draconus dentro de su cabeza, sólo para él. – Trae aquí a los de los Malfoy que decidan o les ordenen venir. Eso te dará una situación menos que resolver pero no cuentes con que permitiré que se conviertan en lo que tanto odian.  A ellos les va más el apodo de “Devoradores de muerte” pero no tiene nada que ver con aquél que busca la inmortalidad a tan alto costo. El nombre de esta gente es su poder y ni en tres mil vidas permitiré que sean llamados “Devoradores de muerte”… –

Severus no contestó, solo asintió. Entendía el punto de su padre: El pueblo que tenía ante sí bien podría ser nombrado como “Los Devoradores de Muerte” porque eran capaces de dar vida y bueno, porque no morían. El también era uno a su modo, si tomaba como muerte al dolor, siendo que él también era capaz de tragárselo dejando limpia a la persona que lo padecía, sin embargo, Tom Riddle buscaba vencer a la muerte pero para conseguirlo había devorado y seguía devorando la vida. No había forma de hacerlo entender que estaba en el camino equivocado y tampoco a sus seguidores. Solo podía estar a su lado y quitar de en medio a quien más pudiera con la esperanza de no perderse en el camino…

4 pensamientos en “FANFIC. Viñeta. Devoradores de Muerte. (Ref. Segunda Parte. Capítulo 36).”

    1. Supongo que pese a lo triste, te gustó.

      He estado muy ocupada y no he podido continuar, pero espero hacerlo pronto. Espero que te guste lo que viene.

      Saludos y gracias por comentar.

  1. la vas a continuar?
    la historia esta genial Snape siempre fue mi personaje favorito, J.K debió haber escrito mas sobre el y aunque no me imagino a Snape como lo pintas en el fic, realmente me gusta la historia.

    1. Mil gracias Hanna. Si. Espero continuarla. La verdad he escrito bastante pero no he podido revisarlo. Lo hice en un momento bastante “oscuro” y quisiera revisarlo antes de publicarlo… enojada o triste se dice más de lo que se quiere jejejejeje y no quiero que pierda el “canon”, aunque como dices, no es común ver a Severus como lo veo yo y lo puse en mi fic.

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